Por primera vez, el Obelisco habilita un mirador a 67,5 metros que se puede visitar todos los días. La propuesta busca que vecinos y turistas disfruten una vista privilegiada del centro porteño.
Durante décadas, el Obelisco fue solo un símbolo que se admiraba desde la calle. Ahora, el monumento más famoso de Buenos Aires permite acceder a su interior y subir hasta el mirador, ubicado a casi 68 metros de altura, desde donde se pueden observar los principales puntos de la ciudad.
El recorrido combina historia y adrenalina: incluye un ascensor interno vidriado y una escalera caracol de 35 escalones que lleva hasta la cima. Desde allí, cuatro ventanas ofrecen vistas panorámicas hacia los distintos puntos cardinales, una experiencia inédita para porteños y visitantes.
Las visitas están habilitadas todos los días de 9 a 17 horas y requieren reserva previa por cupos limitados. Con entradas diferenciadas para residentes, extranjeros, jubilados y niños, el mirador del Obelisco se consolida como una de las nuevas atracciones turísticas más destacadas de la Ciudad de Buenos Aires.





