El nuevo esquema laboral amplía los plazos para el descanso anual, introduce licencias más inclusivas y actualiza los mecanismos de comunicación y justificación de ausencias.

La iniciativa permitirá que los empleados puedan dividir sus vacaciones en distintos períodos dentro del mismo año calendario, lo que ofrece una mayor compatibilidad entre la vida laboral y personal. Cada tramo deberá durar al menos siete días.

El plazo para tomarse las vacaciones se extiende hasta el 30 de abril del año siguiente, lo que evita la pérdida de días no utilizados y mejora la organización dentro de las empresas.

También se modifican las licencias por maternidad, enfermedad y paternidad, incorporando un enfoque más amplio que contempla nuevas situaciones familiares y laborales.

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