El uso de drones 4K y brazos mecánicos permitió recolectar piezas de un barco renacentista en un área donde los buceadores no pueden llegar.

Para explorar a esa profundidad, los equipos usaron un vehículo operado a control remoto equipado con cámaras 4K, mapeo tridimensional y pinzas robóticas. Gracias a ello, lograron documentar el naufragio sin dañar la estructura frágil del casco.

El pecio, identificado como Camarat 4, se encuentra en una condición excepcional: la madera, los elementos metálicos y otros fragmentos están tan bien preservados que parecen congelados en el tiempo. Para los especialistas, es un escenario perfecto para estudiar procesos de degradación en un “refrigerador natural”.

Los objetos extraídos serán analizados en laboratorios especializados, donde se estabilizarán y digitalizarán para generar réplicas virtuales. De esta forma, se espera convertir este descubrimiento en un recurso para museos, escuelas y futuras campañas submarinas.

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