El sector atraviesa un escenario crítico: subas del 3.000% en materia prima, caída del poder de compra y 15.000 empleos perdidos en un año y medio.
En muchos comercios, los costos superaron por completo la capacidad de traslado a precios, lo que provocó una pérdida constante de rentabilidad.
La baja del consumo terminó de golpear a las panaderías que ya venían debilitadas, forzando el cierre de cientos de locales.
Los empresarios advierten que sin una reducción de tarifas o medidas de alivio, el número de despidos seguirá en aumento.





