La amenaza de una intervención militar se repite, pero no se materializa.
Donald Trump lleva meses asegurando que Estados Unidos podría atacar Venezuela en el corto plazo. La afirmación se mantiene sin variaciones en sus apariciones públicas.
La presión sobre el gobierno venezolano combina discurso militar, acusaciones políticas y argumentos vinculados a la seguridad regional. La amenaza funciona como elemento central de su estrategia.
Hasta ahora, no hubo confirmaciones oficiales de una operación en marcha. La falta de acciones concretas mantiene la tensión, pero sin definiciones claras.





