Tras el atentado en Bondi Beach, su acción generó una respuesta solidaria que recorrió el mundo.
Durante el ataque que sacudió a Australia, un civil actuó con rapidez y logró reducir a uno de los agresores, un gesto que fue considerado clave en un momento de extrema tensión.
La repercusión del hecho impulsó una campaña de apoyo económico que reunió una suma millonaria, reflejando el impacto emocional de su accionar.
Lejos de mostrarse orgulloso, el hombre agradeció la ayuda y dejó un mensaje que puso el foco en la importancia de la unión y el apoyo colectivo frente a la violencia.





