Más allá de su ubicación, Groenlandia concentra importantes reservas de minerales críticos, como tierras raras, uranio y otros insumos estratégicos para la industria tecnológica y la transición energética. Estos recursos son clave en un contexto global marcado por la competencia por cadenas de suministro y autonomía industrial.

El retroceso del hielo también habilita nuevas rutas marítimas en el Ártico, que podrían reducir tiempos y costos de transporte entre Asia, Europa y América. Ese potencial transforma a la región en un escenario de disputa económica y geopolítica de largo plazo.Aunque Groenlandia es un territorio autónomo bajo soberanía de Dinamarca, el creciente interés de Estados Unidos y otras potencias refuerza el debate sobre su rol futuro en el tablero internacional. Entre recursos estratégicos, posición militar y cambio climático, la isla se consolida como una pieza clave en la geopolítica del siglo XXI.

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