El récord de calor alcanzado por los océanos en 2025 se consolida como uno de los indicadores más preocupantes del avance del cambio climático a escala mundial.

El calentamiento oceánico no solo eleva el nivel del mar por la expansión térmica del agua, sino que también potencia eventos climáticos extremos, como huracanes más intensos y sistemas de tormentas con mayor capacidad destructiva. Estas condiciones generan impactos económicos, sociales y ambientales cada vez más difíciles de contener.

Además, el exceso de calor acumulado en los mares reduce la capacidad del océano para absorber dióxido de carbono, lo que acelera aún más el calentamiento global y crea un círculo vicioso de difícil reversión.

Especialistas señalan que los datos registrados en 2025 refuerzan la necesidad de acciones inmediatas para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y proteger los ecosistemas marinos, considerados clave para el equilibrio climático del planeta.

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