La minería es una de las actividades productivas clave para el crecimiento económico, al generar empleo de calidad, atraer inversiones y fortalecer cadenas de valor locales en múltiples regiones del país y del mundo.
El sector minero crea miles de puestos de trabajo directos e indirectos, con salarios que suelen ubicarse por encima del promedio nacional. A su alrededor se activa una extensa red de proveedores que incluye servicios industriales, transporte, construcción, mantenimiento y tecnología, lo que multiplica el impacto económico en las economías regionales.
Desde el punto de vista empresarial, la minería impulsa inversiones de largo plazo que demandan planificación, innovación y desarrollo tecnológico. La incorporación de sensores, monitoreo en tiempo real y herramientas digitales permite operaciones más seguras y eficientes, al tiempo que mejora la productividad y reduce costos operativos.
Además, la actividad minera contribuye significativamente a los ingresos fiscales a través de impuestos y regalías, recursos que los Estados destinan a infraestructura, salud, educación y obras públicas. De esta manera, la minería se consolida como un sector estratégico que potencia el desarrollo productivo, fortalece el entramado empresarial y genera valor sostenible en las regiones donde opera.




