La intensidad del malestar es clave para reconocer esta variante de la influenza.
A diferencia del resfrío común, la gripe A H3N2 se caracteriza por un inicio abrupto y síntomas más agresivos. La fiebre elevada y la fatiga extrema suelen ser señales tempranas del cuadro gripal.
En los resfríos predominan la congestión nasal, los estornudos y una molestia leve, sin afectar de forma significativa la rutina diaria. En cambio, la influenza puede obligar al reposo debido al fuerte deterioro físico que provoca.
Reconocer estas diferencias resulta fundamental para evitar confusiones y adoptar los cuidados adecuados desde las primeras horas del cuadro.




