El presidente de EE.UU. usó el escenario global para presionar por negociaciones sobre la isla, generando inquietud entre aliados.

El presidente de Estados Unidos aprovechó su intervención en el Foro Económico Mundial para plantear la necesidad de iniciar conversaciones con Dinamarca sobre la posible adquisición de Groenlandia, un gesto que tomó por sorpresa a líderes internacionales presentes en Davos.

Trump defendió su pedido como una cuestión de seguridad estratégica y afirmó que Estados Unidos está mejor equipado para proteger la isla en un contexto de rivalidades geopolíticas, aunque aclaró que no desea recurrir a la fuerza para lograrlo.

La propuesta, calificada como audaz y polémica, reavivó debates sobre soberanía territorial y alianzas tradicionales, poniendo en evidencia las tensiones existentes entre Washington y varios países europeos sobre prioridades estratégicas globales.

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