Organizaciones de DD.HH. advierten sobre el estado del gendarme, quien pasó más de un año en uno de los centros de detención más crueles de la región.
Tras su liberación, la salud de Nahuel Gallo es la principal preocupación de su entorno. Durante sus 448 días en la cárcel de El Rodeo I, el gendarme estuvo incomunicado por largos periodos y sometido a condiciones extremas. Su esposa confirmó que ya interviene un equipo médico para evaluar las secuelas de lo que describió como «14 meses viviendo con el corazón partido».
El Foro Penal y otras ONG destacaron la «templanza» de Gallo, pero recordaron que el penal donde estuvo alojado es señalado internacionalmente como un centro de torturas. La liberación del argentino fue posible gracias a una huelga de hambre que él y otros detenidos extranjeros iniciaron para presionar la aplicación de la amnistía firmada por la actual administración venezolana.
Desde el Foro Argentino por la Defensa de la Democracia celebraron el retorno, pero advirtieron que la lucha no termina. «Bienvenido a casa, Nahuel. Pero exigimos libertad para todos los presos políticos», señalaron, recordando que aún hay ciudadanos argentinos, como el abogado Germán Giuliani, que permanecen detenidos bajo el régimen venezolano.




