Un informe revela un panorama crítico para el sector privado, con una disminución generalizada en la cantidad de empleos y entidades operativas, dejando a Neuquén como la única excepción.
El escenario económico actual ha configurado un «mapa desolador» para el sector privado en Argentina. Según datos recientes de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT) y análisis de consultoras como Politikon Chaco, la gran mayoría de las jurisdicciones del país muestran indicadores en rojo. El Gobierno ha comenzado a admitir el cierre sistemático de empresas, un fenómeno que afecta la capilaridad del empleo en todo el territorio nacional y marca una tendencia negativa persistente en los últimos dos años.
En términos cuantitativos, se detectó una caída del 3% en el número de trabajadores registrados en aseguradoras de riesgo, un dato clave dado que este seguro es obligatorio para cualquier contratación formal. Esta reducción se traduce en una pérdida estimada de 270.000 puestos de trabajo registrados. Mientras el empleo formal retrocede, se observa un desplazamiento hacia el cuentapropismo, que ha crecido en aproximadamente 600.000 personas, evidenciando una precarización del mercado laboral ante la falta de estructuras empresariales sólidas.
La disparidad regional es notable, aunque casi todo el mapa se tiñe de rojo. La única provincia que logró quebrar la tendencia negativa fue Neuquén, que registró un incremento del 1,8% en la creación de empresas, sumando 159 nuevas entidades. Por el contrario, el resto de las provincias enfrentan el desafío de contener una sangría industrial y comercial que no solo destruye puestos de trabajo, sino que también debilita la base imponible y el dinamismo económico de las economías regionales.





