El proyecto minero (ex San Jorge) se consolida como un motor clave para la reactivación económica provincial. Con una planificación por etapas, la iniciativa prevé generar miles de puestos de trabajo y dinamizar a los proveedores locales durante los próximos 16 años.
La puesta en marcha de este polo minero transformará la realidad laboral de la región a través de tres ejes fundamentales:
Fase de construcción con alta demanda: Durante los primeros 18 a 24 meses, se estima la creación de entre 3.500 y 3.900 puestos de trabajo. Esta etapa inicial requiere una fuerte inversión en infraestructura y montaje de planta, lo que genera una necesidad inmediata de mano de obra directa e indirecta.
Estabilidad laboral por 16 años: Una vez iniciada la operación de la mina, el proyecto sostendrá aproximadamente 2.500 empleos directos e indirectos. Al tener una vida útil proyectada de al menos 16 años, esta fase garantiza estabilidad económica y previsibilidad para miles de familias mendocinas.
Activación de la economía regional: El impacto del proyecto trasciende la mina, ya que funcionará como un catalizador para empresas locales. Rubros como el transporte, la ingeniería, la hotelería y los servicios especializados verán un crecimiento sostenido, fortaleciendo el desarrollo de las PyMEs en toda la zona de influencia.




