Tras la viralización de envases con la leyenda «Made in China», Georgalos explicó las razones detrás de la tercerización de uno de los caramelos más queridos de la Argentina.

El descubrimiento por parte de los consumidores de que los icónicos caramelos Flynn Paff portan la etiqueta de fabricación china despertó una ola de comentarios en redes sociales. Ante la creciente duda sobre el origen del producto, la empresa Georgalos salió a aclarar que la producción de ciertos formatos de la golosina se terceriza en el exterior para aprovechar la capacidad instalada de fábricas especializadas en Asia. La firma destacó que esta es una práctica común en la industria global para sostener marcas masivas sin sacrificar la rentabilidad.

A pesar del cambio en el origen de fabricación, la empresa asegura que la esencia del producto no ha cambiado. La fórmula sigue siendo propiedad intelectual de la familia Georgalos y la supervisión técnica se realiza de manera remota y presencial por ingenieros argentinos. El objetivo de la marca es garantizar que la experiencia sensorial del caramelo elástico se mantenga idéntica, independientemente de la ubicación geográfica de la planta de moldeado y empaque.

Este movimiento logístico se produce en un momento de reconfiguración para Georgalos, que en los últimos años ha recuperado marcas históricas y busca consolidar su liderazgo en el segmento de confituras. Al diversificar sus centros de producción, la empresa busca protegerse ante las fluctuaciones de los costos de energía y logística en el plano local, asegurando que Flynn Paff siga presente en los kioscos de todo el país a un valor competitivo frente a marcas importadas.

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