La Cámara de Diputados aprobó los cambios a la normativa con una fuerte división política. El detalle del voto de cada legislador refleja el mapa de apoyos y rechazos a una reforma que genera polémica.
La Cámara de Diputados dio luz verde a la reforma de la Ley de Glaciares con 137 votos a favor, 111 en contra y 2 abstenciones, en una sesión atravesada por tensiones políticas y cuestionamientos ambientales. La iniciativa, impulsada por el oficialismo, modifica el esquema de protección de los glaciares y habilita nuevas condiciones para el desarrollo de actividades productivas, especialmente la minería.
El resultado de la votación dejó en evidencia una marcada grieta entre los bloques: mientras el oficialismo y aliados acompañaron el proyecto, gran parte de la oposición votó en contra, argumentando que la reforma implica un retroceso en materia ambiental. También hubo diferencias internas en algunos espacios, lo que se reflejó en el voto dividido de varios legisladores y en las pocas abstenciones registradas.
El detalle “uno por uno” de los votos permite observar el posicionamiento de cada diputado frente a una de las leyes ambientales más sensibles del país. La reforma, que ahora redefine los criterios de protección de los glaciares y delega mayor poder a las provincias, abre un nuevo escenario político, económico y judicial, con posibles impactos tanto en la actividad minera como en la preservación de los recursos hídricos.




